En Panem, la sociedad que alguna vez parece haber sido Estados Unidos se encuentra ahora reducida y dividida en 12 distritos cada uno más pobre que el siguiente. Como demostración de poder, el gobierno celebra cada año un torneo televisado en el que los participantes compiten hasta que solo uno de los 24 queda con vida, alzándose como el único vencedor. Un primer acto de más de una hora (un poco desproporcionado contemplando que el metraje dura unos largos 142 minutos) sirve para contextualizar al espectador en este futuro distópico en el cual la clase gobernante tiene un particular mal gusto a la hora de elegir su vestimenta (invitándonos a sugerir que solo su moda sería suficiente motivo para una profunda incitación al alzamiento popular) y se dedican a elegir al azar a dos jóvenes para representar a sus respectivos distritos en "Los juegos del hambre".