La intro del film (ver video) es una de las mejores en toda la historia del séptimo arte. En la estación de subte de Tokio más de 50 colegialas adolescentes se colocan al borde del andén y, tomadas de la mano, al venir el coche se tiran a las vías, lo cual genera una catarata de salpicaduras de sangre, tripas y gore de excelente factura con fondo de música soft.
La trama se complica aún más cuando se muestra como alguien en medio de esa barbarie deja un bolso blanco que luego la policía encontrará y descubrirá horrorizada su contenido.

