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| ¿Grecia? Ah, claro... Grecia, sí. |
(Aclaración; El auteur de este artículo no vió las dos primeras entregas de la trilogía)
Aquí tenemos una pareja que disfruta de un viajecito divino a un lugar pleno de patiecitos de piedra, olivares hermosos, sol, vino tinto y brunchs con intelectuales. Todo transcurre en Grecia, aunque -nobleza obliga- podría haber transcurrido en la Toscana, en Napa Valley, en Almería ó en cualquier postal de esas que -por más onda que le pongamos- no podrían existir ni de rebote en el interior de nuestro país.