Un fan de nuestro héroe lo persigue para conseguir un autógrafo para luego convertirse en el hombre que siempre quiso ser para luego sucumbir frente a si mismo para luego volver a ser quien era para luego encontrarse frente al espejo de si mismo que a la vez pide aderezo para los fideos para que finalmente lo echen y luego todo comience de nuevo.
Kitano definitivamente es un genio. Aunque sus tics no sean reales. O sí. O todo lo contrario.
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Daniel Castelo
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