Gus Van Sant venía de "Elephant" -esa pequeña gran obra sobre la masacre de Columbine, en los EE.UU.- y quizá enardecido por ese mote que lo persigue, de gurú del cine independiente exitoso, filmó este desdibujado retrato de las últimas horas de vida de Curt Cobain, plagado de planos lejanos que no hacen otra cosa que remarcar la distancia que el director toma del personaje, tanto que termina trasladándose al espectador, provocando un notable desinterés por el derrotero del lider de Nirvana.
Como bonus track de todo eso, los primeros diez minutos parecen un homenaje a "La Libertad" de Lisandro Alonso. En el peor sentido, claro.
* 1/2
Daniel Castelo
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