Resulta curioso de por sí acercarse al film de Magyar para comprobar que todas las posibles similitudes entre su obra y un tanque de la talla de Wall-e no son arbitrarias y, como si fuese poco, tampoco le queda grande dicha comparación.
Si bien no estamos claramente ante la presencia de uno de esos films que funcionan tanto "para grandes como para chicos" (los primeros quedarán un tanto dejados de lado por culpa de un lenguaje cusi teletubbie), Eton & Donci se sostiene únicamente por su aspecto visual que, por si no quedó claro, es impecable. Si bien el diseño de los dos personajes principales es básico, los entornos y paisajes creados con tecnología 3D nada tienen que enviarle a la mejor producción de Dreamworks o inclusive Pixar. Del espacio exterior al planeta Tierra, se podría decir que el film de Magyar es el "lado B" del robotito de Pixar, puesto que narra la misma historia pero al revés, con similares conclusiones y la única diferencia de que aquí no hay diálogos ni un guión tan sólido como el de la productora de Toy Story.
De hecho, la casi invisible "trama" de Eton y Donci se limita a mostrar cómo sus protagonistas viajan por el Universo, sin motivaciones más que la aventura infantil que los tiene yendo de un lado a otro sin un claro objetivo. Casi no hay humor, y el que hay apunta al coeficiente intelectual de niños de no más de 4 años, tampoco demasiado desarrollo de personajes ni mucho menos un arco argumental. El film se pierde por momento en secuencias que van de lo sencillamente tontas hasta lo extrañamente contemplativas (con referencias a 2001: Odisea al Espacio de por medio),
y lo que salva del tedio a la película es apenas la técnica por sobre el relato, y un final que al menos intenta justificar el porqué de algunos baches y decisiones artísticas que conspiran contra el resultado final de la película.
* */ Torres
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