
Tony Manero. Chile. 2008. Dir: Pablo Larraín.
El hombre es profesor de baile en una pequeña, insignificante escuelita para amateurs. Con toda su enfermiza y patológica obsesión a cuestas, intenta asemejarse todo lo posible a su ídolo explícito: el personaje que John Travolta encarnó en Saturday Night Fever.
Pero el alegre danzarín que la iconografía de Hollywood colocó en el limbo del cine shampoo poco tiene que ver con este que tenemos en pantalla (de notable parecido en algunos planos con Al Pacino); tosco, patético y ruin hasta la más triste desesperación, características que se irán profundizando hasta alcanzar un cenit de empalagoso dolor, de carretera sin fin.
Con una estética que toma tips visuales de la oscuridad áspera de Arturo Ripstein, y un perfil de personajes que roza el imaginario del realizador mexicano pero también el del Seul Contre Tous de Gaspar Noé, el chileno Pablo Larraín logra un trabajo sólido, formalmente prolijo y deliberadamente decadente. Toda una sorpresa en este Bafici, al tiempo que una verdadera y concreta promesa de un "nuevo cine chileno" que parece apostar a mucho más que el promedio de lo que estamos viendo en el último lustro de este lado de los andes.
* * * * / Castelo
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