Flirt. EE.UU/Alemania/Japón, 1995. Dir: Hal Hartley.
El germen de este film de Hartley se halla en un cortometraje noventoso de su mismísima autoría: Evidentemente le agradó tanto el resultado (ó quizá no tanto) y decidió extenderlo y convertirlo en largometraje. Amén de que las historias y los espacios tengan menos semejanzas entre ellos que un cornalito y un pejerrey bebé -no son lo mismo- existe algo en ellos que los hace similares, pares, casi hermanos:
El vehículo del arma de fuego para establecer un quiebre en una historia que desarrolla el desarrollo de las relaciones entre dos ó tres personas que, aún queriéndose, encuentran lagunas allí donde palabras como "futuro" y "proyecto" no encuentran lugar de donde asirse excepto un quirófano lleno de sangre y metadona.
Hartley sigue instalando a sus personajes en una dimensión que (como espectadores) nos resulta exquisita, y su dirección de actores sigue resultando de otro planeta (por buena, por diferente, por única).
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Celina.
