29.3.09

Bafici 2009 / McDull, Prince de la Bun


McDull, Prince de la Bun. 2004, Hong Kong. Dir: Toe Yuen.


Intercambiemos Paquidermo (elefantito) por Artiodáctilo (chanchito) y obtendremos -a nivel pincel- un hermoso Babar porcino con ojos tan pequeños como sus patas plenas de espasmos e imaginación tan (o mucho más) grande que la ciudad empapelada que aparentemente lo contiene y mucho (pero mucho) más brillante que la coronita que ostentaba el papá de Babar sobre su lustroso cráneo.



El seno familiar que exponía el elefantito de Jean de Brunhoff aquí no existe: El universo sentimental de McDull se reduce a una mamá cerda que ultima detalles para procurarse unos metros cuadrados de prado en el cielo, un papá ausente en lo físico pero muy presente en el relato que mamá cerda construirá para que McDull logre descansar, una compañera que habla tanto como crece, y dos compañeritos (un pescador y una preciosa tortuga del tamaño de un dedal) que apoyan a McDull en un itinerario (calificarlo de "derrotero" sería incorrecto) en el cual el tándem entre lo real (una urbanidad asfixiante y reiterativa, incluso con su decorado de parque de diversiones) y la fantasía (un reino de ensueño) se desdibuja mientras el dibujo -valga la redundancia- se torna más brillante que nunca y nos demuestra que existen formas de que lo denso y oscuro sea retratado de modo encantador y de que un espasmo en la pierna en algunos casos puede ser motivo de satisfacción espiritual cuando no de extrema simpatía.


Suertudos los menudos habitantes de Hong Kong de crecer visionando esta clase de maravillas.


* * * * / Celina

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