Un operario llega a su casa y ve a su mujer teniendo sexo con otro hombre. La furia por el engaño es descargada por nuestro antihéroe contra otro operario, con el que, tras una bizarrota pelea, terminan sepultados bajo una máquina que, ops, los manda directo a sendas sillas de ruedas.
El derrotero que emprenden tras salir del hospital, y con su enfrentamiento personal como fondo, tiene como meta el fabricante de la máquina que les arruinó la vida.
El trayecto, largo y dificultoso de por sí para dos lisiados, se vuelve más cuesta arriba aún cuando les roban el dinero que tenían destinado al viaje (en una escena de planos fijos tan gráfica como brutal).
La trama, contada en blanco y negro, se desarrolla entonces con nuestros dos paladines en distintos escenarios, todos inundados por un profundo y casi guerrillero humor negro.
Hay un par de muy buenos momentos, de comedia freak, hardcore en su aguijoneo sobre el dolor, que, sin embargo, dentro de los 92 minutos de duración, no es lo dominante, más allá de la efectividad de, por ejemplo, ver a dos hombres solos en sus sillas rodantes, abandonados en medio de una playa con el mar que les llega hasta el cuello.
FREAK
Daniel Castelo.
Aaltra Francia / Bélgica. 2004. 92´ Dirección y Guión Gustave De Kervem & Benoit Delepine. Montaje Anne-Laure Guégan. Fotografía Hugues Poulain. Música Les Wampas. Con Benoit Delepine, Guatave De Kervem, Michel de Gavre.
