Arthur Miller dijo alguna vez que los sentimientos de culpa son tan repetitivos y se hacen tan presentes en la mente, que llega un punto en que uno se aburre. Quizás sea eso, entonces, lo que hace que el ampón que aqui compone Colin Farrel viva su derrotero mafioso con agobio y un dolor inagotable.
Ray (Farrel) es un recién iniciado en las labores del asesinato por encargo, que junto a su compañero Ken (Brendan Gleeson) es enviado a la ciudad de Brujas, en Bélgica, donde serán informados sobre un nuevo trabajito.
En el lugar, Ray despliega su mal humor y aparente odio contra el mundo, derivados en parte de un pasado reciente que incluye el asesinato -por error- de un niño.
La culpa lo destruye y, para colmo, se encuentra en una ciudad que dista mucho de su amada Londres. Su compañero, señor acostumbrado a eso de dispararle en la cabeza a la víctima de turno, disfruta su estadía en la ciudad histórica y deambula por sus callecitas de postal a la espera del nuevo encargo.
Pero la llamada fatal del capo de la organización (Ralph Fiennes) termina con el idilio recreativo, ya que el trabajo en cuestión para Ken es eliminar a Ray.
Escondidos en Brujas no sólo plantea un guión atractivo, un relato original, excelentemente desarrollado, y un notable cruce de comedia con drama y abundantes elementos del policial, sino que también es la consagración definitiva (y más que bienvenida) de Colin Farrel como actor a ser tenido en cuenta. Sus transiciones entre los recuerdos por el crimen que le carcome el cerebelo y los pasajes de humor y acidez verbal que protagoniza, son impecables, la demostración de que sólo se trata de contar con un director que marque los puntos más allá del la dictadura del star system.
En ese sentido, Martin McDonagh -autor también de la aplaudida obra teatral The Pillowman- escribió y dirigió este trabajo con un evidente placer no sólo por el escenario elegido y sus posibilidades dramáticas, sino también con una solvencia narrativa que hasta por momentos le queda grande al achatado cine contemporáneo. ¿Cuántos autores/realizadores de la actualidad pueden pasar la prueba de un film que no apele a lugares comunes, citas obvias o vueltas de tuerca caprichosas? Pocos.
Por todo lo anterior, por lo que representa como oasis en medio del desierto de ideas de este comienzo del s.XXI, por lo que puede llegar a ser de aquí a unos años a la hora de una filmografía obligada del cine inglés y porque contrasta con casi todo lo que tenemos en cartelera, Escondidos en Brujas se vuelve poco menos que un hecho obligatorio a la hora de plantear una ida al cine.
FREAK
Daniel Castelo.
Escondidos en Brujas (In Bruges) Gran Bretaña / Bélgica. 2008. 107´ Dirección y Guión Martin McDonagh. Montaje Jon Gregory. Fotografía Eigil Bryld. Música Cartel Burwell. Con Colin Farrell, Brendan Gleeson, Ralph Fiennes, Thekla Reuten.
