23.12.10

Foso / Castle Freak, de Stuart Gordon

El cine sobre demonios ocultos detrás de las paredes, idiotas relegados a un sótano y demás fauna freak encerrada en algún oscuro espacio de una casa siempre tenebrosa, ha sabido cultivar a lo largo de la historia del cine perlas inolvidables y basura de todos los colores.
El caso que nos ocupa hoy está mucho más cerca del primer rubro que del segundo.
Castle Freak es una pieza de muy bien elaborado terror dirigida por ese pequeño grande del cine bizarro que es Stuart Gordon, creador de esa joya maryshelleyiana llamada Re-Animator. El hombre es también autor de títulos menores (aunque no poco atractivos) como Dolls o The Dentist, esta última dirigida por otro maestro, Brian Yuzna.


El castillo freak del título no es otro que uno construido en el siglo XII, al que llega un matrimonio a punto de divorciarse y su hija ciega. El motivo de la visita es que el castillo lo han heredado y allídeciden pasar la noche.
La pareja tienen sobre sus espaldas un pasado oscuro, que incluye la muerte de su hijo menor y el mismísimo accidente que le costó la vista a su hija. El protagonista y supuesto culpable de las desgracias es nuestro querido John Reilly (Jeffrey Combs, protagonista de la citada Re-Animator), quien luego pocas horas como huésped del lugar recae en la bebida y termina teniendo sexo con una prostituta.
¿Y el moshhhtro de la foto?
Hace muchos, muchos años, en ese mismo lugar, una viejecita maltrataba a un niño deforme encerrado en un calabozo... No hace falta aclarar mucho para entender por donde pasará la acción del film.
Castle Freak tiene todos los aditamentos como para convertirse de aquí a unos años en un
pequeño clásico del cine de terror ultrabizarro, en parte gracias a el excelentísimo diseño del monstruo en cuestión, que cuenta con numerosos detalles repugnantes, como el hecho de andar desnudo y carecer visiblemente de pitulín, o su desagradable cara, presente sólo en un 50 % y dejando ver el interior de una buena parte de su cuerpecillo.
Pero fuera del diseño de producción, la película cuenta con un par de crímenes bien resueltos y algunas secuencias maravillosas por cuenta y gracia de Jeffrey Combs y sus ojos abiertos hasta lo imposible, así como también la estrafalaria relación sentimental entre el freak y la adolescente ciega, en plan Jorobado de Notre-Dame clase Z.
Una delicia para ver en familia. Sobre todo antes de irse de vacaciones.

Daniel Castelo.

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