El cine sobre la segunda guerra mundial, en especial sobre el nazism, ha pecado, por lo general, de una discursividad desmesurada, cuando no de un patrioterismo ridículo (sobre todo aquellos films provenientes de Hollywood, con excepciones como El gran dictador, de Chaplin, caso que casi no cuenta por ser anterior al conflicto bélico) y de una estructura formal siempre previsible.
La década del ´70 parió -entre otras cosas de mayor o menor medida bizarra- el subgénero del sexplotation, que tendía a exhibir mujeres con sus correspondientes tetas, culos y, en casos más heavies, sus pubis y zonas aledáneas. En Argentina el mejor ejemplo fue Armando Bo y su fetiche Isabel Sarli. En España, gente como Jess Franco, que supo imprimirle su sello a este tipo de cine, aunque no se haya dedicado de lleno a profundizarlo.
Y si pasamos a cuestiones cronológicas, 1974 fue el año en que Ilsa, She Wolf of the SS, protagonizada por la exuberante y entonces cuarentona Dyanne Thorne, llegó para plantar la bandera del nazixplotation, o como quiera llamársele.
El film muestra a la comandante de un pequeño campo de concentración en la Alemania nazi y sus devaríos de poder y lujuria. La mujer dirige el lugar a gusto y placer, hundiendo en oscuras vejaciones a los oficiales que acceden a darle sexo, y condenando a la castración a los que no logran satisfacerla.
En medio de la locura instalada en el centro de detención, una semilla de revolución se siembra cuando algunas de las mujeres allí retenidas comienzan a cruzarse miradas y algo más, con el fin de terminar con la barbarie. A esto se le suma la llegada al lugar de un joven bien provisto que sabrá complacer a la tortuosa dama, pero que influirá notablemente en los sucesos que cambiarán la situación allí dominante.
Ilsa no se detiene ante nada para saciar sus instintos de ninfómana en celo. Oficiales de alto y mediano rango,
ayudantes o mujeres encarceladas, sirven para hacerla llegar al clímax. Pero uno de sus sueños es convertirse en la mujer que esté al lado del Fuhrer, y para eso decide utilizar el
campo como un laboratorio que experimente con las detenidas para demostrar que las mujeres están capacitadas para soportar el dolor más intenso.
Las presas son derivadas a una especie de laboratorio en el que son sometidas a torturas
interminables, que incluyen descarga de electricidad en los pezones, quemadura de parte de sus cuerpos, además de otras atrocidades y vejámenes tendientes a demostrar la demencial teoría de la rubia perversa.
Don Edmons, quien luego en 1976 realizó la secuela del film, Ilsa Harem Keeper of the Oil Sheiks, mostrando a una Ilsa desauciada luego del final de la 2da guerra mundial pero comandando otro tipo de espacio de "recreación" sádica, no tuvo una carrera atractiva en cine, con tan sólo nueve films realizados. Ilsa es un trabajo de culto universal, que en Argentina estuvo prohibido hasta hace poco tiempo, y que este año fue lanzado en video luego de décadas de oscuridad.El recorrido que hace Edmons con el film condena abiertamente al nazismo, más allá del regodeo morboso con las escenas de tortura y violación, que son las que convierten al trabajo en una obra fundamental del sexplotation. La inmoralidad abierta en la que cae el film cuando retrata a la perra de la SS se ve compensada al final, aunque allí tampoco están dejadas de lado las aberraciones y la locura de la venganza ciega.
Dyanne Thorne, protagonista y semidiosa absoluta del sexo maduro -su carrera como star bizarra continuó unos años más luego de este trabajo- pasea su figura a lo largo del relato y le hace honor al pequeño mito que se fue construyendo a medida que pasaron los años. Ella misma sufre en carne propia el resultado de su trabajo criminal, exponiendo su sexo hasta el límite del dolor, ofreciendo un show físicamente extremo y perturbadoramente encantador.
Ilsa es una perla de alto voltaje erótico y con altas dosis de violencia -utilizando las palabras con las que se habría promocionado en los cines valijeros porteños de los años ´70 y ´80-, una película que conviene rastrear para descubrir un poco más del sadismo explotation, para entender por qué el agujero negro tiene material que supera con creces al cine de qualité correcto y pulcro. Una joya incorrecta. Un vómito de lo que el establishment cinéfilo no quiere ver.
Bonus Track
-Don Edmons, que murió en 2009, dirigió su último trabajo en 1991: Tomcats Angels, producción con más chicas desnudas y algo de acción pedorra. Durante la década del ´80 interpretó diferentes personajes en la serie televisiva Hunter. En 1993 fue co-productor de True Romance, el film de Tony Scott con guión de Quentin Tarantino.
-Joe Blasco, responsable de los excelentes efectos de maquillaje, fue también el encargado de los mismos en los films de David Cronrnberg Shivers (1975) y Rabid (1977).
Castelo.
