Cortos de Roman Polanski. Polonia. 1957 / 1958.
Irregulares, por momentos desestabilizadores, en otros más convencionales. Pero siempre desde un lugar del cine que esquiva las medias tintas y busca darle a la pantalla algo que la conmueva al menos un poco.
Polanski en su etapa de cortos, lejos de la gloria, el estrellato y la persecución policial por estupro, apuntó su cámara a fiestas nocturnas, pandillas juveniles, asesinatos... Este último caso, quizás el más redondo, de menos de un minuto, donde vemos a un hombre durmiendo y otro que ingresa a su cuarto y lo asesina, en silencio, con una paz criminal ¿envidiable?
* * * *
Castelo
No hay comentarios:
Publicar un comentario