Ver en pantalla grande, en el marco del cine, una dupla formada por dos de las estrellas más personales y reconocibles de Francia, es casi casi un privilegio. El festival de MDQ nos permitió disfrutar del cine de Melville y en este caso de un policial de los buenos, de los trascendentes, con figuras de peso y una trama atrapante.
La secuencia inicial, donde vemos a una banda de criminales asaltando un banco, es antológica. Lo mismo sucede con cada una de las apariciones de Delon, o de la incomparable belleza de la Deneuve en su mejor época.
Hay de todo: persecuciones sobre un tren, maquetas clase B con trenes y helicópteros a escala y peleas con un Delon recio aunque (¿inevitable?) un tantito fascistoide. Gajes del oficio del policial noir, digamos.
* * * 1/2
Castelo
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